A comienzos de los años 2000, Pilar López de Ayala era considerada una de las grandes promesas del cine español. Su carrera comenzó siendo muy joven en televisión, con pequeños papeles en series, aunque fue Al salir de clase la producción que la dio a conocer al gran público. Su interpretación de Carlota la convirtió en un rostro popular y abrió las puertas del cine. El gran punto de inflexión llegó en 2001 con Juana la Loca. Su brillante interpretación de la reina Juana I le valió el Premio Goya a la Mejor Actriz y la Concha de Plata del Festival de San Sebastián. Con apenas 23 años, muchos la señalaban como una futura referencia del cine español. Sin embargo, su trayectoria tomó un rumbo inesperado. Lejos de consolidar una carrera repleta de grandes producciones, los papeles comenzaron a escasear. La propia actriz ha explicado que hubo largos periodos en los que apenas recibió ofertas interesantes, desmontando la idea de que simplemente fuera demasiado selectiva. Durante esos años aprovechó para viajar, vivir en países como Argentina, Brasil y Estados Unidos, y ampliar su formación académica. Siempre muy reservada, decidió mantenerse alejada de la exposición mediática y priorizar una vida tranquila frente a la popularidad. En los últimos años ha regresado de forma puntual al cine, participando en proyectos cuidadosamente elegidos.