Con la innovación por bandera, sobrecoge la repercusión artística y cultural de profesores y alumnos durante sus 110 años de historia

Ciento diez años contemplan una Escuela de Arte pionera, vanguardista, moderna, referente y con una trayectoria educativa y artística de primer nivel, estrechamente ligada al mapa cultural de la ciudad y de la provincia. La trascendencia de esta institución es tal que los mejores artistas de entonces y de ahora, los García Coronado, Jerónimo López-Salazar, Manuel López-Villaseñor, Joaquín García Donaire, Ángel Rojas, Agustín Úbeda, Antonio López Torres, Isabel Pérez Valera, Fernando López Gómez ‘Kirico’, Lita Mora, Elena Poblete y un larguísimo etcétera (nuestro reconocimiento a todos ellos) han dejado y siguen dejando su impronta en la Escuela, bien como directores, profesores, alumnos o ponentes de algún taller o conferencia.

Su actual director, Pedro María Lozano Crespo, subraya la gran aportación cultural y artística de la Escuela a la ciudad y la implicación del tejido social; por su parte, Javier Herrero, profesor del centro y autor del libro ‘Cien años de la Escuela de Artes’ (BAM, 2011) junto con Carmen López-Salazar, advierte que “si la Escuela no hubiese existido, no habría sido lo mismo, es una suerte tenerla”.

Izq.: Claustro de profesores y personal administrativo y subalterno en el año 1920. Dcha.: Pedro Lozano, actual director, y Javier Herrero, profesor, sujetan el cuadro del fundador, Rafael Gasset. 

En la actualidad, la Escuela de Arte y Superior de Diseño ‘Pedro Almodóvar’ es un centro neurálgico del arte y diseño más innovador, con algunos profesores –de todos ellos un 20% son doctores- exponiendo en Ciudad Real y otros puntos de España, y con una importante oferta educativa, desde su Bachillerato Artístico, pasando por ciclos de grado medio de Serigrafía, de Asistente al Producto Gráfico Impreso y los estudios superiores con equivalencia universitaria de Diseño Gráfico y Diseño de Interiores. Más de 400 alumnos ocupan hoy sus aulas, donde se hace uso de los avances tecnológicos, “lo primero que decimos a los alumnos es que se compren un ordenador, ya todo es a través de la tecnología, modelado 3D, dibujo, páginas web, impresoras 3D…; en cuanto al bagaje laboral de los estudiantes, por lo general es muy bueno y diverso, desde jóvenes que han montado su propio negocio, otros que son profesores y algunos que ya despuntan en el panorama nacional del diseño gráfico, interviniendo en alguna serie nacional de televisión”, apunta Lozano.
Y es que el ambiente en la Escuela siempre ha sido muy familiar, alumnos con alguna faceta creativa, chicos con pelos de colores, incomprendidos en otros centros, “ven el cielo abierto cuando vienen aquí, se integran perfectamente”, indican al unísono Lozano y Herrero.

Historia de contrastes.- Tras diversos intentos de la Diputación de querer montar la Escuela, finalmente el ministro Rafael Gasset Chinchilla (muy presente en el centro gracias a la pintura del artista y profesor José Ordóñez Valdés), diputado cunero por Ciudad Real y gran amigo del entonces alcalde de la capital, Ceferino Saúco, impulsa la que en 1911 será la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Ciudad Real (proyecto asesorado por Ángel Andrade y Carlos Vázquez) en un edificio en alquiler situado en la calle de La Mata, 3 (lo que hoy es Mapfre). Un caserón manchego de dos plantas y 560 metros cuadrados donde se impartían clases de gramática, aritmética, dibujo, con la finalidad de instruir a los obreros. En cursos posteriores también se programaron enseñanzas para la mujer como talleres de encaje o corte y confección, comenta Herrero.

Izq.: Alumnos, profesores y personal administrativo de la clase de dibujo artístico en 1920. Centro: Edificio situado en la calle de La Mata nº 3 (lo que hoy es Mapfre), primera sede de la Escuela de Artes en 1911. Dcha.: Una clase en la actualidad con protocolo Covid. 

Hasta 1962, año en el que la Escuela se traslada al actual edificio de la plaza de la Provincia, la vida en el centro vive diferentes etapas de bonanza y prosperidad económica como los años 20 con la dirección de Miguel Herrera (de esa época es el alumno Juan D’Opazo o la profesora Nieves García de Mora), o de austeridad, durante la guerra civil se fabrican camillas y material para el frente en el taller de herrería. Durante la posguerra, la Escuela vive un periodo “gris” en busca de una sede tras el progresivo deterioro del caserón de La Mata.

El arquitecto Francisco Navarro Borrás concluye en 1961 el edificio actual en lo que entonces era un descampado, “es una construcción tardorracionalista y de las diez mejores que se conservan en la capital”, a juicio de Herrero. Coincide prácticamente el cambio de sede con una nueva ley que pasa a nombrar al centro como Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos “con cursos monográficos que intensifican la actividad educativa, sobre todo por la tarde”. Será con la LOGSE en los 90 cuando se instale el bachillerato artístico, los ciclos profesionales y los estudios superiores de Diseño. Esto último es para Lozano y Herrero el logro más importante de la etapa más reciente de la Escuela, conseguido bajo la dirección de Luis Morales, “éramos un claustro joven y muy activo, nos entusiasmamos desde el primer momento, de un día para otro fuimos a Toledo y nos aprobaron los estudios superiores de Diseño Gráfico, fuimos pioneros en España, tras Zaragoza”, explica Pedro Lozano, bajo cuya dirección se ha implantado además el grado de Diseño de Interiores. Para el futuro cercano, el equipo directivo del centro tiene en mente implantar un nuevo ciclo aunque tampoco descarta un máster.

A la izquierda edificio de la Escuela de Artes en el año 1964. A la derecha una de las clases, en este caso de modelado, también en 1964.

La Escuela de Arte de Ciudad Real presume también de su gran dinamismo cultural con jornadas de diseño, exposiciones, conferencias, actividades extraescolares… con una etapa dorada de 2003 a 2008. En estos últimos años con el Covid-19, se han visto obligados a paralizar su programación aunque en el presente curso 2021-2022 ya se piensa en preparar alguna charla o exposiciones, aunque algo más restringidas. Otro frente abierto, interrumpido por la pandemia, es la solicitud como centro histórico de Castilla-La Mancha, “sería un reconocimiento al patrimonio de la Escuela, con piezas importantes de Castrortega, García Donaire, Villaseñor… y una imprenta del siglo XIX que queremos musealizar para disfrute de la ciudad”, ultima el director.

Texto: Oliva Carretero. Fotos: Cedidas por la Escuela de Arte