
Carlos Peña Sánchez / Agente de Helvetia Seguros
Según la Sociedad Española de Neurología, el 35 % de la población adulta española padece insomnio. El estrés, la ansiedad y el uso de pantallas nocturnas son sus principales desencadenantes. En la actualidad, el uso de remedios naturales para dormir, aquellos de origen no farmacológico, es una práctica muy habitual entre personas mayores, mujeres o jóvenes. En este artículo te contamos por qué elegirlos y cuáles son los remedios naturales que mejor funcionan.
Los remedios naturales para dormir profundamente son una alternativa a la medicación tradicional. Suelen actuar de forma suave y no generan dependencia, ayudando a mejorar el sueño sin efectos secundarios indeseados. Las hierbas naturales tienen como ventaja añadida que son fáciles de integrar en la rutina diaria.
Si ya has probado diferentes remedios caseros y has seguido los consejos para dormir bien sin resultados, y tu problema persiste, es probable que necesites acudir a un especialista. Contar con un seguro de salud te permite acceder fácilmente a especialistas que pueden valorar si tus dificultades del sueño requieren tratamiento médico o psicológico especializado.
Los mejores remedios para dormir abarcan un amplio espectro, desde infusiones (manzanilla, valeriana, tila o pasiflora) y suplementos, hasta prácticas como la meditación y el yoga. Cada uno de ellos actúa de una manera diferente, pero todos tienen un mismo fin: inducir a la relajación, reducir el estrés de la vida cotidiana y mejorar la calidad de nuestro sueño. Otros remedios naturales son los suplementos y los aceites esenciales. Muchas personas se decantan por la melatonina, que regula los ciclos de sueño y vigilia, por lo que resulta muy útil para quienes tienen jet lag o desajustes de sueño. El magnesio ayuda a la relajación muscular y la lavanda es conocida por su efecto calmante. Basta con colocar unas gotas en la almohada o utilizarla con un difusor sobre la cama para relajar el sistema nervioso.
Entre las técnicas, se incluye el yoga. Consiste en realizar posturas suaves y ejercicios de respiración y sirve para reducir los niveles de cortisol preparando el cuerpo para conseguir una noche reparadora. Otras personas, sin embargo, prefieren una meditación guiada, muy útil para frenar los pensamientos intrusivos. También están los ejercicios de respiración. Puedes probar a inhalar en cuatro segundos, retener el aire en siete y exhalar en ocho segundos, te ayudará a bajar pulsaciones.
Por último, también es importante tener buenos hábitos y crear una rutina nocturna. Lo mejor es seguir un horario regular para acostarse y levantarse. Además, hay que evitar las pantallas al menos una hora antes de dormir, ya que la luz azul puede interferir con la producción de melatonina. Y, por último, conviene mantener la habitación oscura, en silencio y a una temperatura entre 18 y 20º C.