
Producción y Estrategia de OYE
Te suena aquello de que tocarse una oreja u otra tiene significados distintos? ¿O afirmar que cruzar los brazos de un modo o de otro define cómo te sientes? Estas teorías no siempre son del todo ciertas. En este artículo te contamos algunas claves y afirmaciones sobre tu lenguaje no verbal que te ayudarán a entender mejor este ingrediente de tu forma de comunicarte.
Mucho se ha estudiado el lenguaje no verbal. Además del mero interés científico, su análisis profundo tiene una intención superior: aprovechar al máximo la cantidad de información que nos puede proporcionar más allá de lo que decimos con las palabras. Así, si quieres comprender un poco más este arte, es fundamental que recuerdes un principio básico del lenguaje no verbal: cuando nos comunicamos entre nosotros, ya sea en el ámbito profesional o en el personal, el mensaje que manda nuestro cuerpo debe estar en armonía con lo que decimos. Si esto no ocurre, corremos el riesgo de no conseguir nuestro propósito o de que nuestro oyente interprete mal las palabras. Afortunadamente, ambos tipos de comunicación, verbal y no verbal, coinciden la gran mayoría de las veces: tu cuerpo y tu boca dicen lo mismo, dando coherencia al mensaje. Ya sea en Europa, en Asia o en América, las expresiones faciales más comunes son universales. Por ejemplo, una sonrisa significa lo mismo en todos los lugares del mundo. Estos gestos son el resultado de una reacción emocional. Si recibes una buena noticia, tu emoción provocará la misma expresión facial en Madrid o en Roma. Así que, si conocemos qué músculos de la cara se mueven con cada una de las emociones, podremos saber si esta persona siente lo mismo que dice. Una sonrisa verdadera y real mueve unos músculos faciales concretos. Sin embargo, si alguien fuerza una sonrisa, serán otros músculos diferentes los que se ponen en marcha, facilitando que puedas detectar si esa emoción es auténtica o no. Como te contábamos al principio, hay muchas creencias no del todo ciertas en nuestra sociedad sobre el lenguaje no verbal. De este modo, no se puede concluir que una persona miente por rascarse cierta parte de la cara o por mirar hacia arriba cuando habla. Es muy difícil sacar conclusiones fehacientes sobre un movimiento concreto, se necesita de un estudio previo de cada individuo. En España, desde 2017, el análisis forense del lenguaje no verbal es concluyente en un juicio. Los especialistas en esta faceta nos cuentan una de las claves que observan cuando elaboran estas pruebas periciales. Observan detenidamente los movimientos voluntarios o involuntarios de los implicados, ya que nuestra musculatura se manifiesta de manera diferente en unos y otros. Después, también observan, por ejemplo, las conversaciones que mantienen con los investigadores: si alguien se encuentra cómodo en un tema, lo conoce, manejará unos tiempos de respuesta, cadencia y latencia siempre parecidos. Sin embargo, si alguien no controla la conversación (o miente) esos tiempos cambian, indicando que algo sucede. Este matiz permite a los investigadores profundizar en el discurso del interlocutor para detectar incongruencias, mensajes ocultos u otras cuestiones que permitan dictaminar la veracidad de un testimonio.
No podemos extendernos más, pero como ves, el tema da para mucho y en OyE somos apasionados del estudio de esta disciplina. Te invitamos a que te aventures y conozcas esta ciencia cada vez más exacta. ¿Te atreves?.