Jesús Alejandro Muñoz / Colaborador del BM Caserío

El Club Balonmano Caserío se quedó a un paso del ascenso a la División de Honor Plata Masculina en la fase de ascenso disputada en el Pabellón Quijote Arena el pasado 4, 5 y 6 de junio. Tras una extraordinaria temporada en la que el conjunto amarillo se proclamó campeón de liga en su grupo de Primera Nacional, llegó una ilusionante fase jugada en casa, con un público entregado, en la que el borrón de los últimos veinte minutos en el partido decisivo acabó privando del sueño. Toca levantarse y volver a pelear por ello en la próxima temporada.

Durante la fase de ascenso, la igualdad fue máxima sobre la pista en los tres días de competición. El equipo de Ciudad Real se imponía en la primera jornada -la del viernes- al Balonmano Base Oviedo con un gol sobre la bocina. Un día más tarde -el sábado-, la víctima del equipo manchego sería el filial del Helvetia Anaitasuna de Pamplona. Ante los navarros, los de Santi Urdiales dominaron durante muchos compases con mayor autoridad que un día antes, aunque acabaron sufriendo y anotándose un nuevo triunfo por un solo tanto. El ascenso de categoría pudo estar en el segundo partido de la jornada del sábado, en la que Oviedo, sin jugarse nada, se enfrentaba al conjunto catalán de Esplugues. Una victoria asturiana o empate habría dado el ascenso matemático al Caserío, pero una parada del equipo catalán al último contraataque rival impidió las tablas y dejó a Esplugues con dos puntos y opción de ascenso para el domingo.

Si el público se había entregado, y de qué manera, al equipo de Santi Urdiales durante las dos primeras jornadas, el domingo no fue menos. Casi 1.000 espectadores se dieron cita en las gradas del Quijote Arena para llevar en volandas a su equipo. Y durante los primeros treinta minutos, el sueño estuvo más cerca que nunca. Hasta cinco goles de renta manejó el cuadro local, que se marchó a vestuarios con cuatro goles de ventaja. Pero ahí acabó todo. Los amarillos se derrumbaron en los segundos treinta minutos y Esplugues igualó en un abrir y cerrar de ojos la contienda. Y ya no habría opción. El equipo de Esplugues puso el cerrojo a la portería y se mostró infalible desde los extremos para llegar, incluso, con comodidad a los últimos minutos del encuentro.

Golpe duro para el Caserío que, sin embargo, con el paso de los días, ha logrado tomar conciencia de la importancia del trabajo realizado esta temporada y, sobre todo, del éxito organizativo e imagen dada a nivel nacional con una fase de ascenso para enmarcar, pese a no lograrse el objetivo deportivo.

La próxima temporada, en marcha.- Toca levantarse y volver a pelear un año más por el ascenso a la División de Honor Plata. Y el trabajo empieza en los despachos. El equipo ha tenido que decir adiós a dos emblemas históricos de la entidad como son Álex Abad e Imanol Rodrigo, que no podrán compatibilizar la competición con su actividad profesional. Y a ellos se ha unido la baja del argentino Thomas Werner. En el capítulo de renovaciones, al cierre de esta edición se habían oficializado las de Pablo Campanario, David Abad, Álvaro Nieto, Kike Chacón, Miguel Ángel Pérez, Rodrigo Martín – Pozuelo y Óscar Caballo. Como nueva incorporación se ha presentado el fichaje de Brian Negrete. Sin duda, un gran fichaje. El extremo izquierdo, de 27 años e internacional británico, regresa a Ciudad Real procedente del Balonmano Villa de Aranda, donde ha disputado la liga ASOBAL en esta última campaña.