Cuando las luces del recinto ferial apenas se han apagado, los últimos visitantes abandonan las casetas y los feriantes comienzan a desmontar sus atracciones, para la mayoría de los ciudadrealeños la feria ha terminado. Para los vecinos queda el recuerdo de una semana de conciertos, encuentros con familiares y amigos, casetas, verbenas y actividades que convierten a la capital en el principal punto de encuentro del verano. Sin embargo, para quienes la organizan es precisamente entonces cuando comienza la siguiente.

Pocas personas son conscientes del enorme engranaje que hay detrás de la semana grande de Ciudad Real. Una programación que apenas ocupa unos días en el calendario exige, en realidad, doce meses de trabajo continuo, decenas de reuniones, la coordinación de prácticamente todas las áreas municipales y cientos de decisiones que van desde la contratación de artistas, la organización de los actos tradicionales, la coordinación de los dispositivos de seguridad, la planificación de la programación infantil y cultural, la distribución de espacios, la participación de asociaciones y peñas o la logística necesaria para que todo funcione con normalidad obligan a trabajar con muchos meses de antelación.


La Feria y Fiestas en honor de la Virgen del Prado se ha convertido en uno de los principales escaparates de la capital. No sólo representa una tradición profundamente arraigada entre generaciones de ciudadrealeños, sino que también supone un importante motor económico y turístico que cada año atrae a miles de visitantes. Y precisamente ese doble objetivo -mantener la identidad de la ciudad y seguir creciendo como referencia cultural- es el que ha marcado la preparación de la edición de 2026.


No es casualidad que el Ayuntamiento presentara con varios meses de antelación buena parte del cartel musical. La estrategia responde a una planificación que empieza mucho antes de lo que muchos imaginan. De hecho, mientras la ciudad se prepara para vivir la Feria y Fiestas de 2026, la concejalía de Festejos ya mantiene conversaciones y recibe propuestas para configurar la programación de 2027. Ese trabajo anticipado permite negociar con artistas nacionales antes de que cierren sus giras estivales y asegura que Ciudad Real pueda competir con otras muchas ferias que se celebran durante agosto y septiembre.


Una feria que se construye durante todo el año.- La imagen que suele llegar al ciudadano es la de unas fiestas perfectamente organizadas durante una intensa recta final de pocas semanas, pero la realidad es muy distinta.


Nada más concluir la feria, el primer paso consiste en realizar una evaluación interna. Los responsables municipales analizan qué actividades han funcionado mejor, cuáles pueden mejorarse y qué aspectos organizativos conviene modificar para la siguiente edición. Durante toda la semana festiva se toman notas prácticamente a diario. Cada incidencia, cada sugerencia y cada detalle susceptible de mejorar queda registrado para estudiarlo posteriormente.


Ese análisis no se limita únicamente a la concejalía de Festejos. Participan responsables de todas las áreas municipales: Infraestructuras, Limpieza, Parques y Jardines, Seguridad, Juventud, Servicios Sociales, Cultura o Movilidad, entre muchas otras. La Feria, explica la concejal de Festejos, Mar Sánchez, “no pertenece únicamente a una concejalía, sino que constituye un proyecto colectivo en el que prácticamente todo el Consistorio trabaja de manera coordinada”.


Los últimos tres o cuatro meses son, sin duda, los más intensos. Es entonces cuando comienzan las reuniones periódicas entre servicios municipales para cerrar todos los detalles organizativos. Nada queda al azar. La instalación de una atracción, la ubicación de una caseta o la celebración de un concierto requieren informes técnicos, planificación logística y medidas de seguridad específicas. Detrás de una imagen aparentemente sencilla existe un complejo trabajo de coordinación en el que intervienen decenas de profesionales.


Uno de los aspectos que mayor protagonismo ha adquirido en los últimos años es precisamente la seguridad. Cada actividad prevista se analiza desde diferentes perspectivas antes de incorporarse al programa definitivo. Los responsables municipales estudian los aforos, los accesos, las vías de evacuación, la movilidad, la asistencia sanitaria necesaria y la coordinación con Policía Local y Protección Civil para garantizar que cada evento pueda desarrollarse con las máximas garantías. Es un trabajo silencioso que apenas percibe el ciudadano, pero del que depende en gran medida el éxito de unas fiestas que cada año reúnen a miles de personas.

Escuchar antes de decidir.- Si hay una palabra que aparece constantemente al hablar con Mar Sánchez es “escuchar”. La concejal de Festejos insiste en que una programación de estas características no puede elaborarse únicamente desde un despacho. Las asociaciones vecinales, peñas, hermandades, colectivos culturales, promotores musicales y vecinos mantienen un contacto constante con el Ayuntamiento durante todo el año.


Las tradicionales asambleas vecinales siguen celebrándose, pero el equipo de Gobierno ha incorporado además reuniones de barrio, mesas sectoriales y canales permanentes de comunicación que permiten recoger propuestas prácticamente a diario. Cualquier sugerencia es estudiada y, si resulta viable, puede acabar incorporándose a la programación de futuras ediciones.


Esa filosofía también alcanza a la propia organización interna del Gobierno municipal. Antes de cerrar cualquier gran decisión, especialmente las relacionadas con la programación musical, la propuesta se comparte con el alcalde y con el resto de concejales para valorar conjuntamente cuál puede ser la mejor opción para la ciudad.


No se trata únicamente de elegir artistas de éxito, sino de encontrar un equilibrio capaz de satisfacer públicos muy diferentes.

La música como gran reclamo.- Uno de los objetivos más ambiciosos de esta edición pasa por recuperar el peso cultural de Ciudad Real dentro del panorama regional y nacional.


La apuesta musical de 2026 representa un importante salto respecto a años anteriores. El Ayuntamiento ha querido configurar un cartel variado, pensado para diferentes generaciones y estilos musicales, con nombres capaces de atraer visitantes de fuera de la provincia.


La programación confirmada sitúa sobre el escenario del Auditorio Municipal de La Granja a Siloé (14 de agosto), Antonio Orozco (19 de agosto), el espectáculo KREAM de Alvama Ice (20 de agosto) y Pablo Alborán (21 de agosto), además del tradicional concierto organizado por Cadena COPE, el 16 de agosto, protagonizado este año por La Guardia.


Especial atención merece la incorporación de KREAM ICE LAND, la experiencia musical encabezada por Alvama Ice, que tendrá en Ciudad Real su única parada en Castilla-La Mancha dentro de su gira internacional. El espectáculo combinará música urbana, electrónica y comercial, producción audiovisual y una escenografía inmersiva de gran formato, una propuesta que busca atraer especialmente al público más joven.


Pero el cartel no olvida otros estilos. La presencia de Pablo Alborán y Antonio Orozco garantiza la llegada de artistas consolidados del panorama nacional, mientras que la elección de Siloé responde al crecimiento que vive actualmente la música indie y alternativa, un fenómeno que el Ayuntamiento detectó precisamente escuchando las demandas del público durante la edición anterior.


El Ayuntamiento busca ofrecer una programación capaz de atraer visitantes de otras provincias, dinamizar la economía local y reforzar la proyección exterior de la ciudad. La experiencia de los últimos años ha demostrado que los grandes eventos musicales generan un importante movimiento en hoteles, establecimientos hosteleros y comercios, convirtiéndose en un motor económico que trasciende el ámbito estrictamente festivo. Cada concierto supone una oportunidad para que miles de personas descubran la ciudad y prolonguen su estancia más allá de una única actuación.

Mucho más que conciertos.- Aunque el cartel musical concentra buena parte de la atención mediática, reducir la Feria únicamente a sus conciertos sería quedarse con una pequeña parte de todo lo que ocurre durante esos días. La programación vuelve a diseñarse pensando en todos los públicos, con actividades infantiles, culturales, religiosas, gastronómicas, propuestas familiares, citas deportivas y espacios específicos para jóvenes y mayores.


Uno de los retos más complejos de cualquier programación festiva consiste en satisfacer a públicos muy diferentes. No resulta sencillo diseñar unas fiestas capaces de atraer al mismo tiempo a niños, adolescentes, familias, jóvenes, adultos y personas mayores. Sin embargo, precisamente esa diversidad constituye una de las principales señas de identidad de la Feria de Ciudad Real.


Las actividades infantiles volverán a ocupar buena parte de las mañanas y las primeras horas de la tarde. Los conciertos ofrecerán propuestas para distintos estilos musicales y generaciones. Las peñas mantendrán su protagonismo en numerosos actos populares. Las actividades deportivas, concursos, exhibiciones y espectáculos familiares completarán una programación repartida por numerosos escenarios de la ciudad.


Especial protagonismo volverá a tener La Talaverana, recuperada hace dos años como espacio específico para las personas mayores y convertida nuevamente en uno de los lugares más concurridos durante la Feria. La buena acogida registrada desde su recuperación ha consolidado definitivamente una propuesta que muchos vecinos reclamaban desde hacía tiempo.


La edición de 2026 también continuará consolidando algunos cambios introducidos durante el pasado año. Uno de ellos es el conocido baile del vermú que seguirá con su nuevo formato en la Plaza Mayor, y que en esta edición se reforzará tanto la ambientación como la decoración del espacio. Los famosos Mahouñaneos, con música en directo en diferentes escenarios y, paralelamente, el Torreón continuará siendo el gran punto de referencia para el público más joven. Como novedad, este año incorporará la presencia de charangas durante el tardeo para animar todavía más uno de los ambientes con mayor participación de toda la Feria. Son pequeños detalles que, aunque puedan parecer secundarios, persiguen un objetivo muy concreto: distribuir la actividad por distintos espacios de la ciudad y conseguir que la Feria se viva mucho más allá del recinto ferial.

Tradición y modernidad, dos caminos que avanzan juntos.- Hablar de la Feria de Ciudad Real es hablar inevitablemente de conciertos, atracciones, casetas o ambiente festivo. Sin embargo, quienes trabajan en su organización insisten en que sería un error olvidar el verdadero origen de estas celebraciones.


Las fiestas nacieron para honrar a la Virgen del Prado, patrona de la ciudad, y ese sigue siendo el eje sobre el que gira toda la programación. Mantener viva esa identidad es uno de los principales objetivos del Ayuntamiento, convencido de que la modernización de la Feria no puede hacerse a costa de perder sus raíces.


Por ello, junto a la programación lúdica y cultural volverán a celebrarse los actos religiosos tradicionales, con la novena en honor a la Virgen del Prado, la solemne función religiosa y la procesión de la patrona como momentos centrales de unas fiestas que siguen conservando un profundo significado para miles de ciudadrealeños. A ellos se suma el tradicional Ofrecimiento Floral, uno de los actos más participativos del calendario festivo y que cada año reúne a cientos de personas ataviadas con el traje regional. Estas celebraciones continúan siendo uno de los grandes símbolos de identidad de la capital. Para Mar Sánchez, esa esencia no puede perderse nunca. “Porque una feria puede incorporar nuevas actividades, nuevos conciertos o nuevas formas de ocio, pero si olvida el motivo por el que nació acaba perdiendo también parte de su personalidad”. Esa idea de preservar la identidad de Ciudad Real aparece de forma constante en su discurso y explica muchas de las decisiones que se toman durante la planificación.

La mejor publicidad: una ciudad llena.- El éxito de una feria ya no se mide únicamente por el número de visitantes que atraviesan el recinto ferial. Hoy también importa el impacto económico que generan esos visitantes.


Durante algo más de una semana, la ciudad experimenta un notable incremento de visitantes que repercute directamente en hoteles, restaurantes, cafeterías, comercios y establecimientos de ocio. La llegada de miles de personas atraídas por la programación convierte estas fechas en uno de los momentos de mayor actividad del año para numerosos sectores económicos, que encuentran en la Feria una oportunidad para aumentar sus ventas y dar a conocer su oferta.


La apuesta por un cartel musical de primer nivel responde también a esa estrategia. Cada concierto de gran formato trasciende el ámbito estrictamente cultural para convertirse en un elemento de promoción turística. La presencia de artistas de reconocido prestigio anima a muchos espectadores a desplazarse desde otras provincias e incluso a prolongar su estancia durante varios días, aprovechando para conocer el patrimonio, la gastronomía y la oferta comercial de Ciudad Real. En este sentido, desde el Ayuntamiento consideran que la programación festiva no debe entenderse únicamente como un gasto, sino como una inversión que genera un importante retorno para la ciudad.


A esa repercusión económica se suma otro aspecto menos cuantificable, pero igualmente importante: la proyección de la imagen de Ciudad Real. La Feria constituye una de las principales cartas de presentación de la capital y una oportunidad para mostrar su capacidad organizativa, su dinamismo cultural y la hospitalidad de sus vecinos. Cada edición supone un escaparate desde el que proyectar una imagen moderna y atractiva de la ciudad, capaz de combinar tradición, cultura y ocio en una programación pensada para todos los públicos.

El trabajo que nadie ve.- En resumen, quizá esta sea la mejor forma de entender la Feria y Fiestas de Ciudad Real. No como una celebración que dura ocho o nueve días, sino como un proyecto colectivo que ocupa prácticamente todo el año y en el que participan centenares de personas con un mismo objetivo: conseguir que, cuando llegue el mes de agosto, la ciudad vuelva a convertirse en un gran espacio de convivencia, encuentro y celebración. Un esfuerzo que moviliza a numerosos servicios municipales y que convierte la organización de la Feria en uno de los proyectos más complejos que afronta el Ayuntamiento a lo largo del año.


Sin embargo, ni siquiera durante los días grandes cesa esa labor. Cada jornada sirve también para observar, tomar nota y detectar posibles mejoras. Lo que funciona se consolida; lo que puede perfeccionarse se apunta para la siguiente edición. La Feria no se entiende como un acontecimiento aislado, sino como un proyecto vivo que evoluciona año tras año gracias a la experiencia acumulada y a las aportaciones de quienes la disfrutan.


Ahí reside una de las claves que explica la fortaleza de las fiestas de Ciudad Real. Su capacidad para mantener intactas las tradiciones que les dan sentido, al tiempo que incorporan nuevas propuestas capaces de responder a los gustos de un público cada vez más diverso. Ese equilibrio entre innovación y raíces es, precisamente, el que permite que la Feria siga creciendo sin dejar de ser reconocible para varias generaciones de ciudadrealeños.


Cuando el último concierto baje el telón, las casetas comiencen a desmontarse y el recinto ferial recupere poco a poco la tranquilidad, la mayoría de los vecinos pensará que la feria ha terminado. Será el momento de recordar las noches compartidas con familiares y amigos, los conciertos, el ambiente de las calles o la emoción de los actos en honor a la Virgen del Prado.


Para quienes la organizan, sin embargo, ese instante tiene un significado muy distinto. Apenas unos días después comenzarán las primeras reuniones de balance, volverán a abrirse las carpetas de trabajo y empezarán a llegar nuevas propuestas. Se revisarán las anotaciones tomadas durante la semana, se escucharán las opiniones de asociaciones y peñas y se pondrá en marcha un proceso que volverá a prolongarse durante los siguientes doce meses.


Porque la Feria de Ciudad Real, en realidad, nunca termina. Simplemente empieza otra vez.


Entrevista con Andrea León Zapata, Dulcinea 2026 de Ciudad Real

“Quiero que la gente vea en mí a una joven que ama profundamente Ciudad Real y sus tradiciones”

A sus 26 años, Andrea León Zapata afronta este nombramiento con la ilusión de quien ha soñado desde niña con representar a su ciudad. Madre de una niña de 16 meses, trabaja actualmente en el sector inmobiliario, aunque se formó en peluquería y estética. Desarrolla una intensa actividad en redes sociales compartiendo contenido relacionado con la moda, la belleza y estilo de vida, colaborando además con diferentes comercios y marcas del sector. Hija de un Pandorgo, Magdaleno León, nombrado en 2017, ha crecido viviendo muy de cerca la Pandorga, la ofrenda a la Virgen del Prado y las principales tradiciones ciudadrealeñas.

Pregunta.– ¿Quién es Andrea León cuando deja a un lado la banda de Dulcinea?
Respuesta.–
Me considero una persona sencilla, muy amiga de mis amigos, muy familiar y siempre con una sonrisa. Disfruto mucho estando con la gente que quiero y viviendo el día a día con ilusión.


P.– ¿Qué significa para ti representar a Ciudad Real como Dulcinea?
R.–
Es un orgullo. Creo que es una de las cosas más bonitas que le pueden pasar a una ciudadrealeña. Es un sueño que tengo desde muy pequeña y poder cumplirlo supone un auténtico honor. Representar a mi ciudad durante un año entero es una responsabilidad muy importante, pero también una enorme satisfacción. Además, estamos a las puertas de que nuestra Pandorga sea declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, y si eso ocurriera durante mi nombramiento sería una inmensa satisfacción.


P.– ¿Qué te gustaría transmitir durante este año?
R.–
Me gustaría que la gente sintiera el amor que yo tengo por Ciudad Real. Quiero que vean que soy una persona que ama su tierra y sus tradiciones. He crecido con ellas desde prácticamente antes de nacer y voy a dar todo lo que esté en mi mano para que quienes me vean perciban esa ilusión y esa forma de vivir nuestras fiestas.


P.– ¿Qué pesa más en estos momentos: la ilusión o la responsabilidad?
R.–
Las dos cosas van de la mano. La ilusión está por encima de todo porque es un sueño cumplido, pero también soy consciente del compromiso que supone representar a la ciudad. Vas a estar presente en muchos actos, mucha gente te conoce y cada persona tendrá su opinión. Lo importante es disfrutar de esta experiencia y hacerlo lo mejor posible.


P.– ¿Cómo recuerdas la Pandorga y la Feria y Fiestas de Ciudad Real cuando eras pequeña?
R.–
En mi casa siempre se han vivido con muchísima intensidad. Mi padre fue Pandorgo y aquella Pandorga fue muy especial para toda la familia. Desde muy pequeña he participado en la ofrenda, unas veces vestida de manchega y otras con el pañuelo de yerbas formando parte de alguna hermandad. De las ferias recuerdo especialmente la ilusión de ir con mis padres, los gigantes y cabezudos, pero sobre todo la procesión de la Virgen del Prado, que sigue siendo el momento más importante para mí.


P.– ¿Cree que los jóvenes viven estas celebraciones de una forma diferente?
R.–
Es lógico que la gente joven disfrute de la fiesta con sus amigos, porque yo también lo hago. Pero creo que no debemos olvidar el verdadero significado de la Pandorga y de la Feria. Detrás de todo hay una tradición y una devoción hacia la Virgen del Prado que merece ser conocida y respetada. Sin esa parte, la fiesta pierde gran parte de su sentido.


P.– ¿Qué te gustaría que descubrieran de Andrea más allá del traje regional?
R.–
Me gustaría que vieran mi ilusión y mi forma de sentir. Soy una persona muy sensible y me emociono con facilidad. Quiero transmitir exactamente lo que llevo dentro desde que era una niña y que la gente perciba el cariño con el que voy a desempeñar este cargo.


P.– ¿Qué puede aportar una Dulcinea joven a una tradición tan consolidada?
R.–
Puede acercar estas tradiciones a personas de mi generación. Hay muchos jóvenes que quizá no saben que pueden participar o implicarse de otras maneras distintas a disfrutar de las fiestas. Nosotros somos el futuro y si no seguimos cuidando nuestras tradiciones acabarán perdiéndose.


P.– ¿Qué les diría precisamente a esos jóvenes para que participen más?
R.–
Les diría que vivan una ofrenda y una procesión de la Virgen del Prado al menos una vez. Cuando ves cómo toda la ciudad acompaña a su patrona, cómo participan familias enteras y cómo se mantiene viva esa devoción generación tras generación, entiendes realmente el valor de esta celebración. Estoy convencida de que quien lo vive una vez, lo recuerda siempre.


P.– Para terminar, ¿cómo le gustaría que la recordaran al finalizar este año?
R.–
Me gustaría que la gente dijera que fui una buena Dulcinea y que transmití el amor que siento por Ciudad Real. También me haría mucha ilusión que otras chicas jóvenes se animaran a presentarse en el futuro y descubrieran todo lo bonito que supone representar a su ciudad.

Test personal
Un rincón favorito de Ciudad Real: El Camarín de la Virgen del Prado.
Un plato que nunca falta en su mesa: El pisto manchego.
Una película: Soy muy fan de Dirty Dancing.
Una canción que describa este momento: Cualquiera de Dani Martín.
Un lugar para desconectar: El Parque de Gasset paseando con mi familia y la naturaleza.
Una palabra para definir Ciudad Real: Encanto.
Un sueño por cumplir: Uno era ser mamá que ya se me ha cumplido y otro era este. Ser una buena Dulcinea y que la gente se lleve una buena impresión de mí.


Entrevista a Antonio Martín Císcar, Pandorgo 2026 de Ciudad Real

“Ser Pandorgo es representar durante todo un año el orgullo de ser de Ciudad Real”

Antonio Martín Císcar será el encargado de representar la figura del Pandorgo, un nombramiento que asume con ilusión, responsabilidad y un profundo sentimiento de arraigo hacia Ciudad Real. Casado con Ana Parras y padre de tres hijos, ha transmitido a su familia el amor por Ciudad Real y por sus tradiciones, participando activamente en sus principales celebraciones. Empresario de larga trayectoria, inicio su andadura con una pequeña tienda, Deportes Malagueña, ubicada en la calle Toledo. A partir de ahí comenzó a ser, para muchos, Toni Malagueña.

Pregunta.– ¿Qué sintió cuando recibió la noticia de que había sido elegido Pandorgo?
Respuesta.–
Fue una mezcla de emociones. Sentí una enorme ilusión, pero también una gran responsabilidad por representar una tradición tan importante para Ciudad Real. Ser Pandorgo no es únicamente vivir la noche del 31 de julio, sino ejercer como embajador de la ciudad durante todo un año. Es un orgullo que llevaré siempre conmigo.


P.– Su padre también fue Pandorgo hace 25 años. ¿Qué significa para ti continuar esa historia familiar?
R.–
Es algo muy especial. Cuando mi padre desempeñó el cargo yo guardé recuerdos imborrables de aquella etapa. Conservo su pañuelo de yerbas y el blusón que me regaló al finalizar su mandato. Durante años lo tuve siempre a la vista y, sin darme cuenta, quizá aquello fue despertando en mí el deseo de seguir sus pasos. Que dos generaciones de una misma familia hayamos sido elegidas es un enorme honor.


P.– ¿Hasta qué punto han marcado las tradiciones su forma de entender la vida?
R.–
Muchísimo. Siempre he estado muy vinculado a las costumbres populares. Mi madre era valenciana y desde pequeño viví muy de cerca el ambiente de las Fallas. Después crecí disfrutando de la Pandorga y de todas las tradiciones de Ciudad Real. Creo que cuando uno vive estas experiencias desde niño desarrolla un sentimiento de pertenencia muy fuerte hacia su tierra.


P.– ¿Qué consejo le ha dado su padre antes de asumir este cargo?
R.–
Me ha dicho algo muy sencillo, pero muy importante: escuchar a la gente. La fiesta pertenece a los ciudadanos y son ellos quienes realmente la hacen grande. Mi intención es estar cerca de los vecinos, escuchar sus opiniones y representarles con humildad.


P.– ¿Qué representa para ti la Pandorga?
R.–
Es la fiesta más importante que tenemos en Ciudad Real. Para mí está llena de recuerdos personales y familiares: mi infancia, mis padres, el nacimiento de mis hijos o las ofrendas a la Virgen del Prado. Es una celebración que une tradición, devoción y convivencia, y que cada año sigue creciendo sin perder su esencia.


P.– La Pandorga aspira a convertirse en Fiesta de Interés Turístico Nacional. ¿Qué supondría ese reconocimiento?
R.–
Sería un impulso extraordinario para Ciudad Real. La fiesta reúne todos los méritos para conseguirlo por su participación popular, su valor cultural y el impacto económico que genera. Además, permitiría atraer a más visitantes y seguir consolidando una tradición que forma parte de nuestra identidad. Si durante mi mandato se consiguiera esa declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional sería una enorme satisfacción.


P.– El Pandorgo representa a la ciudad durante todo un año. ¿Cómo afronta esa responsabilidad?
R.–
Cuando presenté mi candidatura era plenamente consciente de lo que suponía. Intentaré asistir al mayor número posible de actos porque entiendo que el cargo exige cercanía y compromiso. Quiero disfrutar de esta experiencia y representar dignamente a todos los ciudadrealeños.


P.– ¿Qué cualidades considera que debe tener un buen Pandorgo?
R.–
Sobre todo, amar profundamente Ciudad Real y sus tradiciones. Es importante conocer la historia de la fiesta, respetar sus costumbres y representar a todos los ciudadanos con cercanía y naturalidad.


P.– Para terminar, ¿cómo le gustaría que le recordaran cuando finalice su mandato?
R.–
Me conformaría con que la gente dijera que fui un buen Pandorgo. No pretendo otra cosa que desempeñar este cargo con responsabilidad, cercanía y el mismo cariño que siempre he sentido por Ciudad Real. Si consigo transmitir ese orgullo por nuestras tradiciones, me daré por satisfecho.

Test personal
Un rincón favorito de Ciudad Real: La Plaza Mayor y el antiguo Colegio Ferroviario, junto al Parque de Gasset. Allí guardo muchos recuerdos de mi infancia.
Un plato que nunca falta en su mesa: Los galianos manchegos. Me encantan, aunque también disfrutamos mucho de unas buenas migas.
Un libro: Los pilares de la Tierra, de Ken Follett. Es el libro que más me ha marcado, aunque ahora leo mucha novela negra.
Una película: La vida es bella. Es una película llena de sentimientos y de esas que nunca se olvidan.
Una canción que describa este momento: La sonrisa intacta, de Shinova.
Un lugar para desconectar: El campo. Cualquier espacio abierto donde respirar aire puro.
Una palabra para definir Ciudad Real: Única.
Un sueño por cumplir: Ser un buen Pandorgo y estar a la altura de la responsabilidad que supone representar a Ciudad Real.


Mar Sánchez, concejal de Festejos del Ayuntamiento de Ciudad Real

“Nuestro principal objetivo es recuperar el protagonismo de Ciudad Real como referente musical y cultural”

La concejal de Festejos, Mar Sánchez, afronta la Feria y Fiestas de Ciudad Real de 2026 con un objetivo claro: consolidar a la capital como un referente musical sin perder la esencia de unas celebraciones que nacieron para honrar a la Virgen del Prado. En esta entrevista explica cómo se prepara una programación que comienza a diseñarse casi un año antes, la importancia de escuchar a la ciudadanía y los retos de una edición que aspira a atraer a miles de visitantes.

Pregunta.- ¿Cómo se presenta esta próxima Feria y Fiestas y qué objetivos os habéis marcado para esta edición?
Respuesta.-
Afrontamos esta Feria con mucha ilusión y con un objetivo muy claro: ofrecer una programación pensada para todos los públicos y construida escuchando a la ciudadanía. La Feria de Ciudad Real requiere una planificación muy anticipada y el primer aspecto que cerramos siempre es la programación musical. Nuestra Feria se celebra a finales de agosto, cuando muchas giras ya tienen sus fechas comprometidas, por lo que hay que trabajar con muchos meses de antelación. De hecho, mientras ultimamos la edición de 2026 ya estamos recibiendo propuestas para 2027. Además, todas las decisiones importantes se toman de forma conjunta con el alcalde y el resto del equipo de Gobierno. Creemos en el trabajo en equipo y en compartir las propuestas antes de tomar cualquier decisión.


P.- ¿Cuáles son las principales novedades de este año?
R.-
Nuestro principal objetivo es recuperar el protagonismo de Ciudad Real como referente musical y cultural. El año pasado dimos un primer paso y este creemos que consolidamos esa apuesta con un cartel capaz de atraer visitantes de dentro y fuera de la provincia. Queremos que cuando alguien piense en los grandes conciertos del verano también piense en la Feria de Ciudad Real.


P.- El cartel musical vuelve a ser uno de los grandes atractivos. ¿Qué ofrece este año?
R.-
Abriremos la Feria con Siloé el 14 de agosto; el día 16 llegará el tradicional concierto de Cadena COPE con La Guardia; el 19 actuará Antonio Orozco; el día 20 tendremos KREAM, encabezado por Alvama Ice, una propuesta dirigida especialmente al público joven; y cerraremos el día 21 con Pablo Alborán. Hemos intentado configurar una oferta variada, capaz de llegar a públicos muy diferentes y convertir la música en uno de los grandes motores de la Feria.


P.- Llama la atención el éxito de Siloé. ¿También influye escuchar las preferencias del público?
R.-
Totalmente. El año pasado muchas personas nos trasladaron que había una demanda creciente de música indie y decidimos tenerla en cuenta. Esa es nuestra forma de trabajar: escuchar. No creemos que un responsable público deba programar únicamente según sus gustos personales. Lo inteligente es atender lo que pide la ciudadanía y, a partir de ahí, construir una programación equilibrada. Esa participación constante es una de las claves del trabajo que estamos realizando.


P.- Esa participación ciudadana parece estar muy presente en vuestra forma de gestionar.
R.-
Sí, porque entendemos que la ciudad se construye entre todos. Mantenemos un contacto permanente con asociaciones vecinales, colectivos y entidades que conocen perfectamente las necesidades de cada barrio. Escuchar sus propuestas nos ayuda a tomar mejores decisiones. Lo mismo ocurre dentro del propio Ayuntamiento, donde todas las áreas trabajamos coordinadamente porque creemos que los mejores resultados llegan cuando las decisiones son compartidas.


P.- ¿La Feria mantiene la línea iniciada el año pasado o incorpora cambios importantes?
R.-
Mantenemos una línea que creemos que ha funcionado bien, pero incorporando pequeñas mejoras. La intención sigue siendo ofrecer actividades para todas las edades, reforzar la programación musical y continuar consolidando aquellos espacios que han tenido una gran acogida.


P.- También habéis insistido mucho en la importancia del talento local.
R.-
Para nosotros es fundamental. Ciudad Real cuenta con artistas y grupos de muchísimo nivel y creemos que hay que ofrecerles oportunidades durante todo el año. Siempre intentamos que puedan participar en distintas actividades municipales y buscamos fórmulas para darles visibilidad. Apostar por el talento de casa también forma parte de ese orgullo de ciudad que queremos potenciar.


P.- La Feria combina conciertos y ocio con los actos tradicionales. ¿Cómo se consigue mantener ese equilibrio?
R.-
No perdiendo nunca de vista el origen de estas fiestas. Estamos hablando de las Ferias y Fiestas en honor a la Virgen del Prado y esa esencia debe mantenerse siempre. Podemos incorporar nuevas actividades, nuevas propuestas musicales o nuevas formas de ocio, pero sin olvidar nunca por qué existen estas celebraciones. Si una ciudad pierde sus tradiciones acaba perdiendo también parte de su identidad.


P.- ¿Qué va a encontrar quien visite la Feria este año?
R.-
Va a encontrar una programación muy diversa. Habrá actividades infantiles para disfrutar en familia, conciertos para diferentes generaciones, propuestas para los jóvenes y también una programación específica para las personas mayores. En ese sentido, La Talaverana se ha consolidado como un espacio muy querido desde su recuperación y volverá a ser uno de los puntos de encuentro más importantes durante la semana festiva.


P.- ¿Y qué ocurrirá con la Feria de Día?
R.-
Seguiremos apostando por los Mahouñaneos y por el nuevo formato del vermú en la Plaza Mayor, recuperando ese ambiente de orquesta y baile que tantos buenos recuerdos despierta. Además, queremos seguir mejorando la decoración y la ambientación del espacio. El Torreón continuará siendo el punto de encuentro para el público joven y este año incorporaremos charangas durante el tardeo para animar todavía más esa zona.


P.- ¿Esperáis una gran afluencia de visitantes?
R.-
Siempre trabajamos con esa ilusión. Queremos que los vecinos disfruten de su Feria, pero también que venga gente de fuera a conocer Ciudad Real, nuestras tradiciones y nuestra oferta cultural. Una Feria con mucha participación beneficia a toda la ciudad. Los hoteles, la hostelería, el comercio y numerosos sectores económicos viven durante esos días una actividad muy importante. Ese impacto positivo también forma parte del éxito de la Feria.


P.- ¿Cómo imaginas la Feria de Ciudad Real dentro de unos años?
R.-
Me la imagino consolidada como una de las grandes ferias de Castilla-La Mancha, reconocida por su calidad musical, su programación cultural y por el orgullo que despierta entre los propios ciudadrealeños. Queremos que cuando alguien piense en una gran feria del verano piense también en Ciudad Real.


P.- Para terminar, cuando se apagan las luces del recinto ferial, ¿en qué momento piensas que todo el trabajo ha merecido la pena?
R.-
Durante toda la semana se vive con mucha intensidad. Son días de muchísima responsabilidad porque quieres que todo salga bien y que la ciudad disfrute con seguridad. Cuando termina la Feria y compruebas que no ha habido incidentes importantes, que la gente ha llenado las calles, que los conciertos han funcionado, que los hoteles y los establecimientos han recibido visitantes y que los vecinos han disfrutado de sus fiestas, entonces sientes que todo ese esfuerzo ha merecido la pena. Ese cansancio acumulado se compensa al ver una ciudad llena de vida y comprobar que Ciudad Real ha vuelto a disfrutar de su semana grande.



Texto: Juan Diego García-Abadillo. Fotos: Ayer&hoy.