
Sagrario Pérez de Agreda Galiano / Farmacéutica adjunta al Centro de Información del Medicamento. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real
Cada 28 de julio se celebra El Día Mundial contra la Hepatitis conmemorando el aniversario del nacimiento del Dr. Baruch Blumberg, que descubrió el virus de la hepatitis B y ayudó al desarrollo del diagnóstico y su vacuna.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció este día para fomentar la conciencia global sobre las hepatitis virales, enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo y que, pese a su gravedad, son prevenibles y tratables.
La edición de 2026 del informe mundial de la OMS sobre la hepatitis recoge los importantes avances realizados para conseguir la meta fijada para el fin de algunas hepatitis en 2030. A nivel mundial, tanto la cifra anual de nuevas infecciones por hepatitis B como el de las defunciones relacionadas con la hepatitis C han disminuido. La prevalencia de la hepatitis B entre los niños menores de cinco años también ha disminuido hasta el 0,6 %, y 85 países han alcanzado o superado la meta del 0,1 % fijada para 2030. A pesar de todo, la enfermedad sigue constituyendo un importante desafío para la salud mundial.
El patógeno.- Existen cinco tipos de virus de la hepatitis, denominados A, B, C, D y E, que se diferencian en su mecanismo de transmisión, gravedad, distribución geográfica y métodos de prevención.
La trasmisión de los virus A y E se produce a través del agua y alimentos, por lo que una buena higiene en la alimentación y un tratamiento adecuado del agua y los alimentos puede ayudar a prevenir el contagio.
Por su parte, los virus B, C y D se transmiten fundamentalmente por vía parenteral, es decir, a través de transfusiones, agujas contaminadas o por las relaciones sexuales.
La importancia de la vacunación.- Las vacunas frente a la hepatitis A y B son la medida más eficaz para prevenir infecciones hepáticas graves. Proporcionan una protección duradera y evitan complicaciones potencialmente mortales como la cirrosis y el cáncer de hígado.
En Castilla-La Mancha, la vacuna frente a la hepatitis B está incluida a los 2, 4 y 11 meses, en recién nacidos de madres con hepatitis B y de los 11 meses hasta los 18 años en personas que no hayan recibido vacunación frente a HB o presenten vacunación incompleta.
La vacuna de la hepatitis A no es sistemática en Castilla-La Mancha. Se recomienda en grupos de riesgo y en situaciones especiales.
El farmacéutico realiza una importante labor en la prevención concienciando sobre la importancia de la vacunación y promoviendo prácticas seguras para evitar el contagio.