Este mes traemos a nuestro rincón de restaurantes y gastronomía un establecimiento donde lo del desayuno es sagrado. Más si son churros con una humeante taza de chocolate caliente, Zahor para más señas, el de toda la vida para acertar. Y vaya si aciertan en la churrería-chocolatería-cafetería La Glorieta, situada en la calle Lentejuela, 3, de Ciudad Real. Sus churros, porras, tallos, jeringos o como queramos llamarlos, saben a gloria, sea invierno, otoño, primavera o verano. De martes a domingo, la familia de churreros García de la Rubia no para de dar felicidad desde primera hora del día a su variadísima clientela, desde los más madrugadores: ascensoristas, electricistas, fontaneros…, a los de ya muy entrada la mañana: familias, personas mayores e incluso turistas que no pueden reprimir las ganas de tomar un buen chocolate con churros entre visita y visita.
El mentor de todo esto fue Julio García, tristemente desaparecido, que trabajó toda su vida en el oficio en reconocidas churrerías de Ciudad Real y que ahora ha dejado en manos de su mujer, María José, y de sus hijos Jonatan y Cristian esta bonita tradición y negocio, ayudados por dos camareros, uno entre semana y el segundo de refuerzo los fines de semana. Pero en La Glorieta, que va camino de su vigésimo aniversario, no solo hay porras y chocolate, también sirven cafés, infusiones, tostadas y bollería.
Además del servicio directo en el local, La Glorieta surte cada mañana a varias cafeterías y bares de Ciudad Real que acuden al local para el pedido de costumbre, sin olvidar la línea de eventos y empresas y su reparto a domicilio de particulares los fines de semana con Glovo.
Para Jonatan García de la Rubia, el secreto no está en la masa, hecha con agua, harina y bicarbonato, sino en el cariño y la experiencia que da esta estirpe de churreros de tercera generación. A diario, un día relativamente normal pueden freír hasta 20 roscas que, cortadas suman 400 churros, y de los madrileños unos 100 o 150. En un sábado o domingo la cosa se puede llegar a duplicar o triplicar, reconoce Jonatan, sobre todo si el tiempo está fresquito.
La Glorieta abre de 6:15 a 11:30 horas, de martes a domingo, los lunes descanso del personal.