A sus restaurantes ‘Manolo, Manolo’ en Madrid y ‘Carmen, Carmen’ en Ciudad Real, Carlos Javier García Herrera ha unido desde el mes de diciembre una coqueta taberna en plena plaza Mayor de Ciudad Real: Doña Mercedes, bautizada así en honor a su madre.
Con una cocina al gusto de los paladares más exigentes y con un servicio atrevido y simpático pero impecable (los profesionales de sala van de chulapos en homenaje al restaurante madrileño), Doña Mercedes nació con vocación de pleno disfrute del comensal, gracias a sus elaboraciones de mar y montaña, haciendo un guiño especial a los platos típicos de La Mancha, siempre presentes en la carta. Comida maridada con una gran carta de vinos, de más de 50 referencias de la tierra y de toda España, tintos y blancos, entre riojas, jumillas, riberas, del Priorato, del Montsant y de variedades poco promocionadas en la ciudad.


En Doña Mercedes trabajan bien los platos de caza, como el solomillo de ciervo con parmentier de boletus en salsa, todo un espectáculo; las gachas manchegas, que son solicitadas una y otra vez; o sus migas de pastor, uno de los habituales de los domingos a partir de la una del mediodía, sin olvidar los mejores productos ibéricos del mercado. Del ‘mar de Madrid’ (Mercamadrid), Doña Mercedes se surte cada martes y jueves de marisco fresco como navajas, mojama, almeja, mejillón, ostras, etc.


El aforo en Doña Mercedes es de 72 personas en la zona de barra e interior, terraza y pasaje, donde también se celebran cumpleaños o catas privadas moderadas por Santiago Rodríguez. Pendiente de apertura está el piso superior, para eventos y tardeo, a la espera de una pequeña obra de reforma.


El horario de Doña Mercedes es de mediodía a cierre, de martes a domingo. En verano, se cerrará también de 17 a 19,30 horas para evitar las horas de más calor. En plantilla, nueve profesionales, cinco en sala y cuatro en cocina, todos al servicio de ofrecer una experiencia agradable al cliente. Los fines de semana, es conveniente reservar.