Casi 150 años de vocación farmacéutica de una de las sagas más longevas del país con un legado pionero en formulación y patentes
La historia de la Farmacia en España no sería la misma sin la impronta de la saga Fisac, una de las más longevas del país y de Castilla-La Mancha. Una familia volcada en la atención farmacéutica y sanitaria de sus semejantes desde hace cinco generaciones, con logros recordados en la profesión y objeto de una tesis doctoral de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid en 2015 firmada por Elena García Vela.
La Farmacia Fisac ha vivido el devenir de 147 años y tres siglos tras el mostrador desde su origen en 1878. Entre sus muros hoy en día conviven el espíritu de aquella botica decimonónica con una oficina totalmente a la vanguardia, en sus estantes se vislumbran innovadores medicamentos con fórmulas magistrales heredadas. Mostrador, antes físico y ahora también virtual, que mantiene la misma vocación de servicio que inició Deogracias y que continúan en la actualidad Federico y Sofía.

El iniciador de la saga de farmacéuticos fue Deogracias Manuel Fisac y Orovio (Daimiel, 1856-1888). Doctor en Farmacia, diputado provincial, periodista y fundador de El Eco de Daimiel. En 1878, recién doctorado en la entonces Universidad Central de Madrid, abre una botica y laboratorio químico en Daimiel (calle Tiendas -hoy, Virgen de las Cruces-, 14) con el rótulo ‘Farmacia del doctor Fisac’, cargo inusual en la época y más en un pueblo. Entre sus remedios magistrales figuran el tópico de San Lorenzo contra los sabañones, la pomada antihemorroidal del Dr. Fisac o la leche de burras como laxante y sedante ligero. Su brillante carrera profesional y política -participó en la Exposición Farmacéutica Nacional de 1882, aprovechó su situación política y periodística para atajar la grave epidemia del cólera de la época- se vio truncada por la tuberculosis falleciendo a los 32 años de edad.
La segunda generación, no menos brillante y eminente que la primera, lo ostenta Joaquín Fisac y Ramo (Daimiel, 1874-Madrid, 1965), sobrino de Deogracias (ya que éste tuvo 3 hijas que fallecieron a muy corta edad), que se erige titular de la farmacia a partir de 1899. Como dato curioso, Joaquín fue el padre del célebre arquitecto Miguel Fisac Serna.
Durante 41 años de ejercicio farmacéutico, Joaquín destacó en formulación y fue un prolífico inventor; suya es la patente del Pulvi-inhalador Fisac en 1910, un novedoso aerosol para enfermedades respiratorias distribuido por toda España, “un procedimiento curativo de la tuberculosis por medio de las sales de cal aplicadas con el aparato”, recoge García Vela en su tesis. Federico Fisac Lozano, actual farmacéutico de la saga en activo, subraya la trascendencia de este inhalador, “fue pionero en el mundo de la farmacia de entonces al llegar directamente al pulmón”. Años después, en 1922, el Pulvi-inhalador Fisac será considerado como especialidad farmacéutica, la primera de la historia. También de su laboratorio salieron píldoras antipalúdicas, licor de Viburno para la menstruación, o jarabes.

Joaquín Fisac y Ramo impulsó asimismo la instauración del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real fundado en 1899 -del que fue vocal en varias etapas-, socio y fundador de la Cooperativa Farmacéutica en 1931 y de la Unión Farmacéutica Nacional (desaparecida en 1936), precursora del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, creada para evitar el intrusismo y mejorar la situación económica de los boticarios. También ejerció como farmacéutico municipal de Daimiel y asesor científico ante casos de fiebre tifoidea, o epidemias de gripe, sarampión, varicela o viruela.
En 1940, Joaquín decide traspasar la farmacia a su primo Federico Fisac Escobar (1914-1991) con un coste de 32.500 de las antiguas pesetas. Llega la tercera generación. Dota la botica de un laboratorio de análisis clínicos al obtener plaza como especialista de Análisis Clínicos en Daimiel, lo que convierte dicha farmacia en un lugar de referencia sanitario de la época en la localidad.
La cuarta generación llega con Federico Fisac Seco (1945). En 1979 adquiere una oficina de farmacia en Puertollano y diez años más tarde retoma la profesión en Daimiel, apoyando a su padre y a su hermana Elena en la botica familiar. Elena Fisac quedó como titular de la farmacia daimieleña, contribuyendo sobremanera a la extraordinaria historia de esta saga.

Siguiendo con Federico Fisac Seco, entrado 2011, el 8 de febrero abre una farmacia como titular en Ciudad Real. Cinco años más tarde da por finalizado el ejercicio de su profesión jubilándose y traspasando la oficina farmacéutica, ubicada en el hipermercado E´Leclerc, a sus hijos Federico (1977) y Sofía (1979), la quinta generación de farmacéuticos Fisac (y Lozano, ya que por parte materna también se dedican a la Farmacia), formalizando la Comunidad de Bienes ‘Farmacia Fisac Lozano’.
Como bien indican los actuales propietarios, la Farmacia Fisac ha suplido con creces cada uno de los retos farmacéuticos y sanitarios de su tiempo: desde la epidemia de cólera de 1885, pasando por la pandemia del Covid-19 y la conversión digital actual. Consultas online, programas de seguimiento personalizado, formulación magistral adaptada a cada paciente, uso de IA para la gestión del stock y recordatorios de medicación, asesoramiento nutricional, salud a distancia… son algunos de los servicios incorporados por los farmacéuticos Fisac Lozano desde 2016 sin perder la esencia de cercanía, ética y trato humano dispensados por sus antepasados. Como relatan los protagonistas de esta historia: “no hay misterio, solo oficio; no hay milagros, sino método; no hay eslóganes, hay personas a uno y otro lado del mostrador con la confianza plena de una respuesta profesional rápida y adecuada”.
Texto: O.C.R., Ayer&hoy Fotos: Cedidas por Farmacia Fisac y tesis de Elena García Vela