Hay coches que, al conducirlos, simplemente cumplen. Y luego están los que te transmiten la sensación. El SEAT Arona FR está bastante más cerca de lo segundo. Es un SUV pequeño, pero detrás de su imagen práctica hay un coche que “transmite” más que sus directos competidores cuando te pones al volante.
En esta versión, con el motor 1.0 TSI de 115cv y un cambio automático DSG, una de las cosas más destacables es la caja de cambios. El DSG permite una conducción más dinámica y hace que el conjunto responda de forma más rápida. En ciudad es cómoda, pero cuando sales a carretera y necesitas respuesta, el cambio DSG elige la marcha adecuada y mantiene el motor del Arona donde debe.

No tienes la sensación de simplemente conducir un SUV urbano que solo sirve para desplazarte. El SEAT Arona FR tiene un toque divertido, sobre todo cuando enlazas curvas subiendo y bajando marchas y escuchando el sonido de su motor gasolina.
Los asientos son llamativos. Si por fuera el SEAT Arona FR aporta el toque deportivo, dentro de los asientos deportivos semibucket en color blanco marcan la diferencia y llaman más la atención, haciendo que el habitáculo se sienta más especial de lo que uno esperaría de este tipo de coche.
No olvidemos el nuevo volante y el virtual cockpit que aporta un aire más moderno al interior del vehículo.

El comportamiento del SEAT Arona FR es fuerte respecto a sus rivales. La dirección es directa, cambia de apoyo con facilidad y transmite confianza siempre, con una comodidad digna a la cual nos tiene acostumbrados SEAT. No busca ser un deportivo, aunque ponga las siglas ‘’FR’’, simplemente tiene una agilidad que se agradece.
Dinámicamente, el SEAT Arona FR está un escalón por encima de muchos rivales. No por potencia, sino por cómo combina comodidad y ese toque divertido que hace pasar la conducción en carretera.
En definitiva, el SEAT Arona FR demuestra que no es necesario ser un modelo grande para disfrutar de la conducción. Es compacto, moderno y con personalidad, y hace que los trayectos diarios sean menos aburridos.
Texto y fotos: Marcos Gómez Muñoz
(@marcosgomezmz) para Revista Ayer&hoy