José Manuel Caballero Fernández / Director-Gerente y Jugador
Profesional de Golf Ciudad Real

En este octubre de 2025 confluyen dos hechos relevantes para el mundo del golf. Por un lado, la creciente apuesta de Castilla-La Mancha por diversificar la oferta deportiva en el ámbito escolar con el programa Somos Deporte 3-18. Por otro, la resonante victoria de Europa en la Ryder Cup disputada en Estados Unidos, que devuelve al golf a los grandes titulares internacionales.

El golf y el programa Somos Deporte 3-18.- El programa impulsado por la Junta de Comunidades busca promover hábitos saludables y la práctica deportiva entre escolares de 3 a 18 años. Hasta ahora ha puesto el foco en modalidades colectivas y populares, pero empieza a abrirse a disciplinas que aportan valores distintos.

El golf, a menudo percibido como minoritario, encierra virtudes educativas indiscutibles: fomenta la concentración, la disciplina, el respeto por el adversario y el autocontrol. Además, se adapta a quienes no siempre encuentran en el deporte colectivo su mejor espacio de desarrollo.

Su inclusión en Somos Deporte 3-18 supondría un paso estratégico. Iniciativas como el mini-golf escolar o convenios con clubes y federaciones permitirían acercar este deporte a niños y niñas sin necesidad de grandes inversiones. Un modelo piloto en municipios con instalaciones ya disponibles podría demostrar rápidamente su impacto positivo.

Más allá de lo puramente deportivo, apostar por el golf desde la escuela es sembrar futuro: generar cantera, abrir opciones de competición a nivel regional y nacional, y proyectar una imagen de comunidad moderna y plural en su política educativa.

El triunfo europeo en la Ryder Cup.- El mes de septiembre nos dejó un acontecimiento histórico. Europa se impuso a Estados Unidos en la Ryder Cup celebrada en el mítico campo de Bethpage Black, con un ajustado 15-13. Fue la undécima victoria europea en las últimas catorce ediciones y, sobre todo, un triunfo en territorio norteamericano, algo que siempre multiplica el mérito.

El equipo europeo cimentó su éxito en las jornadas iniciales, dominando los foursomes, y resistió el empuje estadounidense en los partidos individuales del domingo. Momentos clave como el birdie decisivo de Shane Lowry o el empate final de Tyrrell Hatton aseguraron la gesta.

La Ryder Cup es mucho más que una competición: es un símbolo de unidad, estrategia colectiva y espíritu deportivo. Ver a los mejores jugadores europeos celebrar juntos una victoria en suelo hostil inspira a toda una generación de golfistas y transmite al gran público que este deporte es espectáculo, pasión y emoción.

Lo local y lo global.- La Ryder Cup demuestra que el golf es capaz de emocionar al mundo entero. Su inclusión en el programa escolar de Castilla-La Mancha demostraría que también puede emocionar y educar desde la base. Los grandes triunfos internacionales solo son posibles porque, años atrás, alguien decidió dar una oportunidad a un niño o una niña en un campo de golf local.
Hoy, nuestra región tiene la posibilidad de abrir ese camino. Tal vez, entre los escolares que empiecen a jugar gracias al programa 3-18, surja un futuro protagonista de la Ryder Cup.