En homenaje a aquellos trenes que circulaban antaño por el actual parque Juan Pablo II, Alfonso Plaza y José Manuel Martínez ‘Frani’, dos cocineros y emprendedores visionarios, decidieron instalarse en la zona creando el bar restaurante ‘La Ferroviaria’ que desde hace trece años deleita los paladares de viajeros, familias, vecinos y amigos llegados de toda la ciudad.


“Nos gustó mucho la ubicación por los soportales del parque, la terraza es nuestro fuerte, es el motor de La Ferroviaria”, nos cuenta Alfonso, propietario único del establecimiento tras la marcha de su socio y maestro en enero de 2024.


La Ferroviaria se ha convertido en un referente del lugar, dedicado por entero a hacer disfrutar a sus clientes con una cocina mediterránea totalmente casera, con productos de proximidad y materia prima de calidad.


Carnes, pescados y arroces es el abc de la cocina ‘ferroviaria’, aunque las elaboraciones que más conquistan al comensal son las traviesas de berenjena crujiente, con una mousse de queso y mango, nueces y una vinagreta de miel y soja; o sus patatas a la Ferroviaria con jamón, panceta, huevo, pimentón de la Vera y comino. En arroces también tienen muy buena mano, los más solicitados son el de chipirones y alcachofas o el de secreto ibérico y setas, con cualquiera te chupas los dedos. En el postre, la reina es la torrija con helado de vainilla, casera, un placer de dioses.


La Ferroviaria abre de diez de la mañana a medianoche de forma ininterrumpida, para los desayunos (tostadas, tortilla, zumo de naranja, buen café…), tapas a mediodía (los domingos, migas, gachas y paella), comidas y cenas. Cierra martes y domingos por la tarde. A diario dispone de menú con primer y segundo platos, postre, pan, bebida y café por 20 euros. En fines de semana trabajan con carta y sugerencias del chef. También ofrece menú para eventos.


Con un aforo de 52 personas en el interior y de entre 50 y 60 en terraza, La Ferroviaria atrae diariamente a personal del Conservatorio y del Gofit, mientras que los sábados y domingos es el turno de las familias.


En La Ferroviaria trabajan siete profesionales a tiempo completo, tres en cocina y el resto en barra, interior y terraza, la cual dispone de un cerramiento y estufas que hacen aún más placentera si cabe la parada y fonda en esta casa que nos evoca parte del pasado de la ciudad.