
Jesús Herrero / Psicólogo del Centro de Respiro Alöis Alzheimer de Ciudad Real
El impacto que produce en una familia una enfermedad venidera es algo que solo puede describir quien lo padece. Cuando la enfermedad de Alzheimer “nos toca”, viene para quedarse. Ahí es donde debemos trabajar con las familias, unas de las consecuencias más difíciles de la enfermedad, las consecuencias psicológicas, tanto en el enfermo, como en la familia.
El Centro de Respiro Aloïs Alzheimer de Ciudad Real, cuenta con un equipo multidisciplinar, donde desde el área de psicología buscamos un bienestar psicológico y emocional de nuestros usuarios y familiares. Como indica uno de nuestros lemas “Su bienestar… nuestro objetivo”, la calidad de vida que tengan nuestros usuarios en el centro es la clave de nuestro trabajo. Los síntomas psicológicos y conductuales de la persona enferma pueden variar en función del momento de la enfermedad en el que se encuentre. Podemos encontrarnos en nuestros usuarios síntomas como la apatía, la depresión, la agitación, la agresividad, los delirios, las alucinaciones, el nerviosismo, la tristeza, la falta de interés por realizar actividades… en general una serie de cambios en la persona producidos por la aparición de la demencia.
El entorno desempeña un papel clave en el bienestar del enfermo. Y ahí es donde trabajamos con las familias, para proporcionar una seguridad en los espacios en los que se conviva con una persona enferma. La formación de las familias sobre la enfermedad es clave en el cuidado. Sin olvidar que el cuidador también es esencial que se cuide. “Cuidando al cuidador” es una de las formaciones que hemos tenido con los cuidadores no profesionales y que han resultado muy beneficiosas para los familiares. Todas estas formaciones van encaminadas con un eje central, el cariño. Un arma muy poderosa en los cuidados, que nunca se debe perder de vista. El enfermo de Alzheimer y otras demencias, “siempre está luchando contra su enfermedad”, y lo que nunca falla es precisamente el cariño.