
Dr. Alfonso Espinosa Ruiz / Cirugía Ortopédica y Traumatología
Hospital Quirónsalud Ciudad Real
La artrosis de rodilla es una de las patologías más comunes que atendemos en las consultas de Traumatología. Es la causa más frecuente de dolor en esta articulación en pacientes mayores de 50 años y su prevalencia ha aumentado debido al envejecimiento progresivo de la población, situándose por encima del 30% en mayores de 70 años.
El principal motivo de consulta es el dolor y la pérdida de movilidad que ocasiona una situación incapacitante para el paciente, dificultando sus actividades cotidianas, laborales y recreativas. Esto ha hecho que actualmente sea muy importante en la evaluación de nuestros pacientes conocer su estado de salud y la repercusión que tiene la enfermedad sobre su calidad de vida.
El tratamiento inicial de la artrosis de rodilla suele ser conservador e incluye la modificación de los hábitos de vida, promocionando el control ponderal y la actividad física. Si fracasa, podemos indicar tratamiento farmacológico, viscosuplementación o terapias regenerativas con factores de crecimiento.
En el caso de que nos encontremos ante una artrosis de rodilla avanzada, la indicación principal es la implantación de una prótesis en pacientes seleccionados y en situaciones de gran deterioro articular, llevada a cabo por especialistas con experiencia en patología de la rodilla. Consiste en la sustitución de la superficie degenerada por elementos metálicos y un polietileno que reproducen la anatomía y la función articular.
Existen distintos tipos y diseños de prótesis que se pueden adaptar según las circunstancias, necesidades y expectativas de nuestros pacientes. Pero, independientemente de la técnica, es una cirugía que requiere una evaluación exhaustiva previa para poder llevar a cabo una indicación correcta. Es frecuente que cuando estamos valorando una prueba de imagen, como una radiografía o una resonancia magnética, de un paciente con artrosis de rodilla, éste nos pregunte “doctor, ¿está mi rodilla para una prótesis?”. La respuesta siempre es la misma: “dígamelo usted”. Con esto queremos hacerle ver que lo verdaderamente importante no es tanto la valoración objetiva que podamos hacer de sus pruebas, sino el impacto que está teniendo la enfermedad en los distintos ámbitos de su vida.
Es por ello que solemos recomendar la cirugía cuando la incapacidad asociada a la artrosis de rodilla repercute sustancialmente sobre el bienestar físico, social, material o emocional del enfermo, teniendo en cuenta que no operamos radiografías, sino pacientes. Si presenta dolor de rodilla y se encuentra en esta situación, no dude en consultar con su especialista.