Kiko Martín, responsable de las categorías inferiores del Club Balonmano Caserío

Jesús Alejandro Muñoz / Colaborador del BM Caserío
La relación de Kiko Martín con el balonmano se inició a los 11 años en su colegio, Marianistas, donde comenzó a jugar a las órdenes de Fernando Imedio. Tras su paso por las categorías inferiores, como sénior ha desarrollado su carrera en el filial del BM. Ciudad Real, Puertollano, Cátedra 70, Bolaños y el Club Balonmano Caserío, donde ha militado en sus dos últimas temporadas en activo. Precisamente, es en este último club, el equipo amarillo, donde continúa vinculado a este deporte como coordinador de las categorías inferiores.
Pregunta.- ¿Cómo surgió la oportunidad de ser coordinador de la base de Caserío?
Respuesta.- Al final, al que ha jugado al balonmano siempre le pica el gusanillo y quiere seguir vinculado. Me propusieron el año pasado Santi y Julián coordinar la base, porque Pío XII nos había cedido una escuela e íbamos a comenzar a tener una serie de competiciones a nivel benjamín y prebenjamín. Me pareció buena idea para estar conectado de nuevo con el club. Soy maestro y trabajar con niños es algo que me apasiona.
P.- ¿Cómo se estructura la base de Caserío?
R.- Tenemos dos escuelas. Una en el colegio Dulcinea y otra en Santo Tomás. Junto a estas dos escuelas, trabajamos de manera conjunta en la categoría cadete masculina y femenina con Pío XII y el club este año ha asumido la gestión total del equipo juvenil masculino y femenino. Junto a ello, colaboramos con Marianistas en masculino con acuerdos de filialidad. El objetivo es consolidar los equipos que tenemos y que, poco a poco, generemos y asentemos nuestra propia cantera. Sin olvidarnos, por supuesto, de seguir colaborando con Marianistas y Pío XII porque es imprescindible saber de dónde vienes para saber dónde vas. La mayoría de jugadores que hemos pasado por Caserío hemos venido de estos conjuntos y no concebimos realizar algo sin colaborar y contar con ellos.
P.- ¿Qué diferencias hay en el entrenamiento de equipos base respecto a equipos adultos?
R.- Los entrenamientos de equipos de base deben ir orientados a la formación integral del jugador: formar y educar al jugador como deportista, pero también contribuir a desarrollar su personalidad y capacidad personal. Hay que enseñarle y transmitirle una serie de valores que son muy importantes para la vida cotidiana. Aquí prima más la formación del jugador que el rendimiento deportivo.
P.- ¿Cuáles son los valores que puede inculcar el balonmano a los niños?
R.- A mí el balonmano me ha inculcado sacrificio y humildad, fundamentales para mejorar y seguir adelante; compañerismo, porque muchas veces los jugadores pasamos más tiempo con nuestros compañeros de equipo que con otros amigos o la familia, y es imprescindible que haya una buena relación dentro y fuera de la pista. Y junto a los valores, no podemos olvidar las diferentes vivencias que este deporte aporta.
P.- Para los padres que quieren que su hijo/a haga algún deporte de equipo… ¿qué les diríamos para que se decantaran por el balonmano?
R.- Lo importante es que sus hijos encuentren una actividad física que les enganche y les atraiga, porque es necesario adquirir el hábito de una vida saludable. A la hora de convencerles, siempre les explico que tratamos de hacer que los entrenamientos sean muy lúdicos, muy participativos. Por las características de nuestro deporte, los chicos están mucho más activos que en otras disciplinas, porque no necesitan tanto tiempo para interactuar con el balón. Utilizamos mucho la dinámica de juegos para tratar que se diviertan y, al mismo tiempo, ir inculcándoles las diferentes destrezas.
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