Raúl Fernández Sánchez / Colaborador BM Caserío

Lo hemos vuelto a hacer. El pasado 4 de abril, la atmósfera en el Quijote Arena fue mucho más que de un partido de balonmano; fue la confirmación de que nuestra identidad es inquebrantable. Con 3.500 gargantas empujando sin descanso, certificamos nuestra permanencia de manera virtual en la Liga ASOBAL, tras vencer con autoridad al BM Guadalajara por 34-27. Ver las gradas teñidas de amarillo, vibrando con cada transición, nos recordó que este panorama no es casualidad, sino el fruto de una trayectoria que, si se tratara de otros deportes o de otras geografías, coparía periódicos y televisiones.

No ha sido un camino sencillo. Este pasado mes de abril nos ha puesto a prueba con una enfermería saturada: las bajas de larga duración de Kotanidis en la portería y las molestias de Sergi Mach nos obligaron a redoblar esfuerzos. Incluso en tardes menos afortunadas como la derrota ante Logroño, demostramos que nuestro bloque sabe sufrir. Esta salvación marca el fin de la etapa de consolidación y el nacimiento de un sueño mayor: blindar nuestro proyecto para mirar de tú a tú a los gigantes de Europa.

Bajo la presidencia de Julián Amores y la dirección deportiva de Santi Urdiales, el club ha alcanzado una profesionalización total. Nuestra estrategia para la temporada 2026/2027 es una declaración de intenciones. Se está trabajando en la confección de una plantilla que pueda competir con las mismas garantías o superiores a las de esta temporada.

Nuestra pirámide se asienta en el equilibrio. Mientras sumamos estrellas, protegemos nuestro futuro con talentos como Sergio Sánchez, un pivote de la casa de apenas 17 años, los porteros Fernando y Álvaro, Hugo Poladura o Trancone. Todo ello, junto al crecimiento de nuestra sección femenina en División de Honor Plata, garantiza que el Caserío sea un club integral y referente.

Por otro lado, bajo el lema “Tierra de soñadores”, hemos dejado de ser un club de la capital para ser el equipo de toda la provincia e, incluso, de toda la región. Esta iniciativa nace como una bandera para el tramo final de la temporada. Una pieza concebida para activar la energía colectiva del club y de su afición desde una idea profundamente ligada a Castilla-La Mancha: la de una tierra que ha aprendido a resistir, a sostener sus sueños entre muchos y a desafiar la realidad cuando parecía escrita de antemano. El concepto conecta de forma directa con la historia del Club BM Caserío, un club levantado por su gente y sostenido por una ambición compartida que ha convertido el esfuerzo colectivo en identidad. Por eso esta equipación no se presenta solo como una novedad deportiva, sino como una afirmación visible de pertenencia, orgullo y espíritu de club. “Tierra de soñadores”, bordado en la propia camiseta, deja de ser solo un lema para convertirse en una forma de vestir lo que representan el Caserío, su gente y una identidad profundamente vinculada a Castilla-La Mancha.

Hacemos un llamamiento a la afición para los partidos de mayo contra Valladolid y Frigoríficos del Morrazo. Con el Quijote Arena designado como sede de la Copa del Rey 2027, el Balonmano Caserío se erige como el único y legítimo heredero de la tradición de élite en nuestra ciudad. Somos el puente entre un pasado glorioso y un futuro brillante. ¡Todos al Quijote!

¡Vamos Caserío!