Centro referente e impulsor de la Formación Profesional en la provincia, icono educativo en pro del desarrollo local y de la comarca del Campo de Calatrava, escuela defensora de la riqueza en los pueblos y contra la despoblación, modelo de convivencia educativa, escuela aperturista y dinámica, puntero en el programa Erasmus… Todo esto y mucho más es el Instituto de Educación Secundaria Antonio Calvín de Almagro, que este curso celebra su quincuagésimo aniversario.

El acta de constitución del que se conoció inicialmente como Instituto de Formación Profesional de Almagro recoge el 3 de noviembre de 1975 como fecha originaria del centro. Apenas dos días después, comenzaron las clases con diez con diez docentes en el claustro y 140 alumnos/as matriculados para cursar en la rama administrativa y de ebanistería tanto en la modalidad diurna como nocturna. Ya en esos primeros años, tanto chicos como chicas ocupaban las aulas -aunque aún las jóvenes no se habían incorporado a los estudios superiores-, encantados de que se les diera una oportunidad fuera del mundo agrícola o ganadero, lo imperante en esos años en el territorio.

Hasta ese instante de bullicio en las clases, mucho tuvo, tuvieron, que bregar los artífices de este proyecto educativo. El primero, el padre Fernando Román. Por entonces, años 70, era un joven prior de la orden de los dominicos en Almagro que, dotado de gran iniciativa, inquieto y detectando la necesidad de dar otro enfoque al servicio de la institución, decide dar una utilidad al edificio. Entra en escena el segundo personaje principal de esta historia: D. Antonio Calvín, por entonces director general de Formación Profesional del Régimen. La idea era, apunta el actual director del centro, Luis López-Cano, replicar en el Campo de Calatrava el modelo instaurado al parecer en Mondragón, que proporcionaba salidas profesionales a los jóvenes y, a la vez, fomentaba la instalación de fábricas en la zona. “Los inicios no fueron nada fáciles, era la época del tardofranquismo y el contexto social y político no ayudaban”, añade López-Cano haciendo suyas las palabras del padre Román, que recuerda la etapa con un gran cariño.

Con la reforma educativa de los 90, este centro almagreño de FP incorpora Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, cambiándole asimismo la denominación a IES Antonio Calvín. En la actualidad, es el único centro educativo de Castilla-La Mancha que ofrece todos los niveles de la familia profesional de la Madera y el Mueble.
Los primeros en las aulas.- Las primeras promociones de alumnos, en la celebración del 50 aniversario el pasado mes de noviembre de 2025, han rememorado esos tiempos como únicos: “fue una experiencia inolvidable, era un placer ir al instituto, teníamos ansias por aprender, se nos abría una oportunidad inmejorable, nos comíamos los libros…” son algunas de las frases escuchadas por aquellos y aquellas estudiantes que si no hubiese sido por el Calvín, su futuro, su vida hubiese sido otra muy distinta. También, recuerdan, “hacía mucho frío en el aula” ya que eran edificios poco acondicionados y con grandes ventanales, ventanales que aún hoy en día continúan y cuyas incomodidades se intentan subsanar con la solicitud de un proyecto de eficiencia energética.
El primer director fue Miguel Silveira, muy amigo del padre Fernando, “es una persona encantadora y guarda un cariño tremendo al centro”, comenta López-Cano. Silveira actuaba como ‘director encargado’, ya que el instituto no contaba con entidad propia, estaba tutelado por el centro de formación profesional de Valdepeñas. A él le siguieron otros 9 responsables, entre ellos el propio sacerdote fundador que participaron en la gala del 50 aniversario.
Luis López-Cano trabaja en el IES desde hace 13 años y lo dirige desde hace dos, acompañado de un equipo directivo profesional, bien avenido y dedicado plenamente a la calidad de la docencia. De aquellos 10 profesores iniciales, el claustro lo forman hoy 65 con una matrícula de cerca de 500 estudiantes en ESO, Bachillerato, Formación Profesional Básica, Ciclos Formativos de Madera, Mueble y Corcho; y Administración y Gestión. Alumnos procedentes principalmente de Almagro, Pozuelo, Valenzuela y Granátula, pero también de Moral o Bolaños. La gratitud mostrada hacia sus compañeros la hace extensiva al Ampa, fiel colaboradora; y a las autoridades, dispuestas a ayudar. El centro está dotado con un aula ATECA e impresora 3D…; 3 salas de ordenadores, aula de emprendimiento y 30 clases para los distintos niveles educativos.

En el ciclo formativo de Madera, la inserción laboral del IES Antonio Calvín es del 100%, “al día siguiente de concluir los estudios, el alumno ya está trabajando; con frecuencia nos llaman empresas de la provincia y de fuera de ella; incluso, una vez nos pidieron 20 alumnos para trabajar, y le dije: imposible, pues nos quedábamos sin matrícula”, explica Luis López-Cano.
Una de las iniciativas más destacadas del centro es el programa Erasmus iniciado de manera decidida en el curso 2013-2014, o la introducción del bilingüismo en la ESO. “El Erasmus cambió la vida a todo el centro, tanto a alumnos como profesores. Nos ha puesto en el camino de la educación del siglo XXI con unas cifras de movilidad por curso de más de 40 personas entre alumnos y profesores, e intercambios con una decena de países de Europa”, confiesa el director.

Si el proceso académico ha sido actualizado, aún continúa la remodelación del centro que cuenta con edificios históricos. Al parecer, según López-Cano, el instituto perteneció a los dominicos hasta comienzos del pasado siglo, cediéndolo a la Junta por un alquiler simbólico. Tras la cesión de titularidad a la JCCM llegó la crisis económica y no fue hasta mediados de la pasada década cuando se ha intervenido para suplir las carencias de la infraestructura, como el cierre de la pista polideportiva con ayuda del Ayuntamiento de Almagro; o el adecentamiento de dos pistas deportivas exteriores…
Muchas felicidades por vuestro 50 aniversario.
Texto: Oliva Carretero Ruiz. Fotos: Cedidas por el IES Antonio Calvín