El colegio Alcalde José Cruz Prado de Ciudad Real celebra su centenario. Pocos centros pueden presumir de haber experimentado las alegrías y sinsabores de una historia tan dilatada en el tiempo en pro de la educación en la capital. A su nacimiento, desarrollo y consolidación contribuyeron diversas personalidades que iremos mencionando en este reportaje; a los no nombrados y seguro también protagonistas de esta ‘hazaña’ educativa, disculpen y siéntanse parte de este gran proyecto en el que, ante todo, se educa con el corazón, como reza el lema y recuerda el himno compuesto expresamente para estos 100 años.
El primer nombre de esta historia es la del propio alcalde José Cruz Prado quien, a los ocho años de llegar al poder municipal, el 6 de enero de 1924 ve inaugurada la denominada Escuela Graduada Mixta Cruz Prado, popularmente conocida como San Antón (en origen, la parcela estuvo ocupada por el convento-hospital de la Orden Hospitalaria de Canónigos Regulares Agustinos de San Antonio Abad, expropiado en 1891). La Poblachuela y la escuela de párvulos Pérez Molina son centros de la misma época. Es de justicia señalar que el antecesor en la Alcaldía, Miguel Pérez Molina, impulsó la idea y comunicó las pretensiones a Madrid.

Amalio Moreno es nuestro segundo protagonista, junto a otros maestros como Manuel Lázaro, Antonio Aguilera, y maestras: Manuela Latorre, María Cinta Miguélez y Ana Ruiz Caro. Todos ellos daban clases a los niños del barrio de Santiago en locales alquilados por el Ayuntamiento a modo de escuela, algo insalubres y de mínimas condiciones pedagógicas. Con la inauguración de la Graduada Mixta Cruz Prado, los locales-escuela del barrio se integran en el nuevo centro. Pero al año comienzan los problemas: suspensión de clases para arreglos del inmueble, de materiales de pésima calidad; masificación de niños y malas condiciones de trabajo. Las complicaciones se paliarán en parte con las obras de mejora impulsadas por José Maestro, alcalde de Ciudad Real de 1931 a 1934.
A mediados de los 30 se establece un claustro único al implantarse la coeducación de niños y niñas. En los años de la contienda, la escuela es ocupada por milicianos, alojándose los alumnos en la Academia General de Enseñanza, de Miguel Pérez Molina. Tras la guerra regresan los estudiantes y la configuración de un director para la graduada masculina y una directora para la femenina.
La escasez de alimentos, la enfermedad, las malas condiciones de la escuela, los escasos medios pedagógicos y un barrio desfavorecido son la nota habitual de los tiempos de posguerra. En materia educativa, se pone especial empeño en el orden, la disciplina, la religión así como las instrucciones y consignas del Frente de Juventudes. Margarita García y Pilar Matallana son las directoras de la graduada de niñas mientras que Federico Villar, Jesús Manuel Fernández y Ramón Selas, de niños. A mediados de los 50 se abre un comedor social que ayuda a cubrir las necesidades primarias junto con la ayuda americana. A primeros de los 60 se inaugura un comedor para atender a niños de las familias más necesitadas.

La escuela necesitaba continuas reparaciones y en 1967, el Cruz Prado ‘resucita’ con un nuevo edificio. El centro tiene una matrícula de más de 600 niños, pero llega a tener 859 en los años 70, pues se incorporan alumnos de las unitarias de la Comandancia de la Guardia Civil, de la ermita de los Remedios y de Padre Ayala.
Los 70 son una década gloriosa para el colegio. Máximo Ciudad es su director a partir de 1975, se crea la Asociación de Padres de Alumnos, se establece una unidad de hipoacusia referente en la provincia, se adquiere mucho mobiliario y material pedagógico, se incorporan profesores especialistas y se hacen múltiples excursiones por todo el país. La estela de los buenos tiempos continúa con el director José Antonio Desdentado desde 1985, con una gran demanda de alumnado, una matrícula de 750 estudiantes, éxitos deportivos y una rondalla que se hará muy popular en la ciudad.
En los 90, la Logse permite que se mantenga la doble línea desde primero de Infantil (3 años) a sexto de Primaria (11 años). En esa época se construyen las pistas polideportivas y el centro recibe su definitivo nombre de Alcalde José Cruz Prado.
La entrada en el siglo XXI supone la pérdida paulatina de alumnos para el Cruz Prado, con una matrícula de 400 en el año 2000. Los directores de estos últimos años son José Antonio Desdentado, Gloria Sánchez Plaza, Fátima García y Antonio Cuchillero, director actual. En 2010 se inaugura el nuevo colegio y tres años más tarde comienza a funcionar el comedor escolar “nos tuvimos que apuntar los profesores para garantizar su viabilidad”, nos cuenta Cuchillero. La crisis de 2010 deja en el camino el proyecto del gimnasio.
En el curso 2023-2024, la matrícula es de 224 alumnos y 30 docentes y personal no docente. En 2024 se ha inaugurado, de la mano del presidente Emiliano García-Page, el gimnasio tan demandado, “estaba proyectado con un parking subterráneo, pero se ha optado finalmente por algo más asequible y que sirva de espacio multiusos”, comenta el director. En la lista aún de peticiones está la renaturalización del patio, con la plantación de arbolado que evite el calor extremo; y en el plano docente, reivindican una orientadora y un docente de Audición y Lenguaje a tiempo completo.

El colegio Alcalde Cruz Prado es un referente en la atención a la diversidad e inclusión, “hay alumnos de diferentes culturas y procedencias como gitana, iberoamericana, musulmana, ucraniana o refugiados sirios, entre otros, a los que intentamos dar una respuesta óptima en la medida de lo posible”. Ser un centro abierto a toda la familia es otro de sus rasgos característicos, a lo que se une la atención a la inteligencia emocional, “nuestro lema es Educamos con el Corazón, para ganarnos afectivamente al alumnado para después trabajar mejor en el aula, en el proceso de aprendizaje”, nos explica el responsable del centro.
Para el centenario se creó una comisión específica que ya ha celebrado varios actos, como el institucional el 31 de enero de 2024; una celebración festiva para todo el alumnado; un encuentro entre profesorado y antiguos alumnos, además de una exposición fotográfica en el centro y un aula antigua. Para finales de curso habrá una comida de convivencia y más actividades que vendrán, porque cien años no se cumplen todos los días. Enhorabuena, Cruz Prado.
*(Para más información, consultar la publicación Las escuelas del hogar provincial, de Vicente Palomares García, BAM, 2024)
Texto: Oliva Carretero en colaboración con Vicente Palomares
Fotos: Cedidas por el colegio y V. Palomares