Precursor de grandes hitos de la farmacia desde hace 120 años

Los farmacéuticos de la provincia de Ciudad Real ya contaban con organismo colegial hace 120 años. Es en el año 1899 (un año después de aquella tragedia histórica de la pérdida de Cuba y la generación literaria del 98) cuando se constituye la primera junta directiva del Colegio Oficial de Farmacéuticos (COF) de Ciudad Real presidida por Félix de los Ríos. En esos inicios, la sede se ubica en el número 2 de la calle Lanza con 25 farmacéuticos colegiados que pagaban una cuota mensual de tres pesetas cada uno, como consta en la Memoria de 1950 del Colegio.

En 1921, el Colegio de Farmacéuticos traslada su domicilio a la calle Calatrava, 16. Son años de lucha contra el intrusismo y las farmacias ilegales, además de un momento en el que se refleja la mala situación económica de muchos colegiados por el hecho de que no pagaban sus cuotas. Pero no todo era negativo, en el COF comienzan a colegiarse farmacéuticos recién licenciados que se incorporan a la junta directiva presidida por Juan Rodríguez Fernández. Es una etapa fecunda en acciones en el Colegio, tanto que en 1928 fueron pioneros a nivel nacional en la creación de un Comité de Plantas Medicinales con huerto propio incluido. En los años 20 se elaboraban muchos medicamentos específicos tanto en las farmacias como en los laboratorios para su venta.

Los años 30 comienzan con importantes hitos para la profesión farmacéutica en general y ciudadrealeña en particular con la aprobación del Reglamento de Inspectores Farmacéuticos Municipales y la constitución de la Cooperativa Farmacéutica de Ciudad Real, con 20 asociados.

Con el inicio de la Guerra Civil española se disuelve temporalmente el Colegio, el número de colegiados era entonces de 149 y más de 130 farmacias en la provincia. Solo diez de ellos eran mujeres, “eran las costumbres de la época, más encaminadas al hogar y a formar una familia que a estudiar una carrera, no había ningún impedimento legal pero sí mental, aunque recuerdo que mi bisabuelo obligó a sus cuatro hijas a estudiar y mi abuela se colegió en el COF en 1935”, nos cuenta José María Cruz, farmacéutico y secretario actual del Colegio.

Izq.: acta de la primera reunión del COF y constitutiva. Dcha.: Panel con las fotografías de todos los presidentes excepto el actual.

Batalla ganada a los drogueros.- En 1936, los farmacéuticos ganan una importante batalla contra los drogueros ante el Tribunal Supremo sobre la exclusividad de venta en farmacias de las especialidades farmacéuticas. “Era un caso de intrusismo claramente porque cualquier persona podía poner una droguería y las sustancias a la venta, como medicamentos que eran, tenían efectos sobre la salud y, por lo tanto, requerían un control profesional”, explica Cruz.

La semblanza de aquellas farmacias de posguerra nada tiene que ver con la actual. Cruz describe cómo era la farmacia de sus antepasados: “Eran boticas con una zona de venta de imponentes muebles clásicos que se adornaban con albarelos –típicos botes de cerámica de farmacia- y en la rebotica se disponían grandes mostradores de laboratorio donde se elaboraban productos farmacéuticos. Ahora, el laboratorio ha perdido espacio en beneficio de la zona de despacho o venta, amueblada con grandes cajoneras de almacenaje que en algunas oficinas de farmacia ya están robotizadas”, indica Cruz.

En 1949, el farmacéutico natural de Piedrabuena, Evaristo Martín Freire, es condecorado con la Gran Cruz de la Orden al Mérito Civil. Llegó a ser presidente de la Diputación, creando las primeras viviendas protegidas, gran parte del primer Hospital Provincial y el Hogar Provincial. Según indica Damián González Madrid (2006) en su obra ‘Similitud de un ‘poncho’ de La Mancha’, Martín Freire adquiere la farmacia de los herederos de Rafael Lamano, en la calle María Cristina, famosa por las tertulias políticas de la rebotica; crearía un laboratorio de análisis clínicos de los más modernos de la zona y un laboratorio de especialidades farmacéuticas llegando a inventar y patentar algunos medicamentos específicos.

De izquierda a derecha, anterior sede situada en calle Hernán Pérez del Pulgar; departamento de administración en las oficinas de la sede abierta en el año 1950; a la derecha puerta principal de acceso a la actual sede del COF situada en Ronda de la Mata, 13

La anterior sede colegial.- En 1950, el Colegio Oficial de Farmacéuticos, presidido entonces por Manuel García Mirasierra, se muda de domicilio a la calle Hernán Pérez del Pulgar, 6, junto con la Cooperativa Farmacéutica. Un 50 aniversario donde hubo una serie de actos oficiales en los que participaron el presidente del Consejo General del Farmacéuticos, estudiantes de Farmacia de Madrid y hasta su tuna. En ese tiempo, la Memoria colegial pone de manifiesto el laborioso trabajo realizado por los inspectores farmacéuticos municipales en los análisis bromatológicos de leche, agua, vinos…, y análisis clínicos de orina, esputo o sangre.

El Colegio va ganando en número de actividades y farmacéuticos inscritos. Bajo la presidencia de Antonio Rodríguez Daimiel se inaugura en 1983 la última y actual sede del Colegio y la Cooperativa Farmacéutica, en Ronda de la Mata, 13. Ya había entonces más de 260 colegiados y cerca de 200 farmacias.

El siglo XXI, el tercero que ha visto pasar el COF Ciudad Real, supone el despegue definitivo. En el año 2000 se elige a la primera presidenta, Ana Isabel López-Casero Beltrán, que impulsa y moderniza el Colegio y el Consejo Regional de Farmacéuticos de Castilla-La Mancha -COFCAM-, a la que le sucede Julián Creis Márquez. Actualmente preside el COF Ciudad Real Francisco José Izquierdo Barba, que en 2019 también ha sido elegido presidente del Cofcam. El número de colegiados supera los 700, cerca del 70% mujeres.

En el presente y futuro son muchos los retos a los que se enfrenta el farmacéutico aunque José María Cruz apunta a la de llegar a ser una farmacia asistencial que no solo venda medicamentos sino que colabore en la prevención de la salud del ciudadano, “somos los especialistas mejor capacitados y conocedores del medicamento, puede ser el primer sitio donde se detecten efectos secundarios de un medicamento, creo que podemos hacer una muy buena labor ahorrando tiempo y dinero sin quitar espacios ni trabajo a nadie”, ultima el secretario colegial.

Texto: Ayer&hoy en colaboración  con Comunicación COF Ciudad Real

Fotos: COF Ciudad Real